Conclusión


La visión etnocéntrica colocaba el acento en el carácter "naturalmente" violento de los grupos indios, justificando el exterminio físico y cultural de estos pueblos, (dadas sus inclinaciones belicosas y su afán al robo y el cautiverio de personas). Desde un marco referencial que integra el análisis de las relaciones de poder en un espacio social, podemos dar cuenta de los mecanismos de arbitrariedad cultural y violencia física en que se inscribieron las relaciones interétnicas en el área arauco-pampeana.

El lector comprenderá que este trabajo nació de la pretensión de señalar la existencia de indicios que deberán ser ampliados e interpretados de acuerdo a nuevos interrogantes, sin renunciar a la tarea de reconocer a los grupos subalternos como sujetos históricos. En este sentido, al explorar y describir la conciencia específica de las estrategias indígenas, nos alejamos de la mera enumeración de causas y factores políticos que habrían generado reacciones o respuestas mecánicas. Al focalizar en el proceso de conformación estatal en el espacio social bonaerense, y en los componentes antagónicos de los conflictos interétnicos, podemos recuperar el sentido de las respuestas étnicas frente a los dispositivos de la dominación estatal. El cautiverio de personas se inscribió en un contexto de fricción interétnica (Cardoso de Oliveira,1992). La apropiación de personas permitía activar el canje de prisioneros, dispositivo que posibilitaba el acceso de los grupos indios a los productos que su economía doméstica, artesanal y pastoril no producía. Los agentes estatales, por su parte, utilizaban el cautiverio como mecanismo de presión para lograr condiciones ventajosas en las negociaciones que les posibilitaran ganar la adhesión de las jefaturas indias. Esta caracterización no agota el análisis de Ia trama de relaciones interpersonales, las coexistencias, los contactos, la negociación. Sin embargo, nuestra intención consistió en no perder de vista las conexiones internas, las jerarquías, las articulaciones, las invariantes estructurales y los profundas transformaciones ocurridas como parte del proceso de conformación de una nueva organización de poder estatal.

Mientras los agentes estatales, mediante el establecimiento de tratados de paz, intentaban formalizar acuerdos y negociar la devolución de cautivos en forma colectiva; los indígenas, preferían negociar "una a una", para obtener los beneficios que les proporcionaba el trato con los parientes de las mujeres o niños cautivados. En tanto, los líderes indios que colaboraban en las operaciones militares realizadas contra otras jefaturas, recibían bienes manufacturados y pases para ejercitar los intercambios en pueblos y asentamientos rurales fronterizos. Esta estrategia de control, realizada a través de la mediación estatal, posibilitaba esbozar alianzas con indios llamados “amigos”, con cuyas fuerzas guerreras se esperaba contar para luchar contra indios considerados “rebeldes” o para garantizar la pacificación, el cese de las hostilidades. Estas fuentes de interacción produjeron parámetros objetivos para los encuentros y desencuentros entre indios y cristianos en el espacio social pampeano.