Muchos pobladores balcarceños mantienen el recuerdo de Mustafá, un bandido que vivió en aquel ambiente serrano en las primeras décadas del siglo XX. Relatos transmitidos de generación en generación, que hemos recuperado en el diálogo con antiguos vecinos del partido de Balcarce.

Los refugios en el ambiente rocoso de las sierras son señalados por los trabajadores rurales y vecinos como un sitio en el cual Mustafá habría eludido la justicia y escondido joyas robadas en sus andanzas por pueblos y ciudades del sudeste bonaerense.

La narrativa construida en torno a la vida de Mustafá, que ha tenido incluso su expresión literaria [1] es el producto de movimientos de construcción de significados. En este sentido, el análisis de las representaciones preexistentes en la cultura rural regional, exige una confrontación metódica para limitar lo arbitrario en el orden de las creencias y proponer un sentido a la lógica constructiva del significado de esas narraciones que forman parte del folklore regional, para reencontrar, si esto fuera posible, en el interior mismo de esas estructuras formales, las formas de la historia. En este sentido, lo que nos interesa indagar es el modo en que determinados agentes lograron plasmar expresiones culturales que hoy, traspuesta la puerta del siglo XXI, circulan y mantienen vigencia.

La interpretación y la representación que los sujetos hacen de su pasado es una proyección de la imagen que éstos tienen de sí mismos. Desde esta perspectiva, la producción y circulación de relatos que han demostrado un fuerte poder de plasmación, adquiere un significado histórico que nos interesa explorar. Indagar acerca de la opinión, la tradición, el mito, la narración, la costumbre, puede resultar fructífero a la hora de intentar comprender el proceso en el cual las expresiones culturales populares son producidas. Contextualizar la trayectoria de Mustafá para comprender el sentido de la leyenda que protagoniza, como agente social vinculado a la delincuencia, y, por tanto, excluido de los patrones de conducta moral sancionados como éticamente correctos, se nos presenta como una inquietud plena de interés histórico.

A principio de los años setenta E.P.Thompson argumentaba a favor de la utilización de materiales del folklore, empleados selectivamente, en la investigación de cuestiones que propios folkloristas han pasado por alto con frecuencia.[2] Este tipo de información fue ampliamente utilizada por otro británico, Eric Hobsbawm en sus estudios ya clásicos sobre el bandolerismo social.[3]

El relato de vida de Mustafá puede ser abordado conjugando ambas corrientes interpretativas, vinculando una constante universal –el auge del bandolerismo rural en la expansión del capitalismo agrario– con el proceso histórico particular del último siglo y medio en la región pampeana argentina. ◊


[1] Dágata, J. Sucedió en el Valle. Ed. Colihue, 1987.

[2] Thompson, E. P. “Folklore, antropología e historia social” en Historia Social Valencia, Invierno 1989, №3, 1989.

[3] Hobsbawn, E. Rebeldes primitivos. Estudio sobre las formas arcaicas de los movimientos sociales en los siglos XIX y XX, Barcelona, Ariel, 1968 y Bandidos, Barcelona, Ariel, 1976.