Reflexión

Paisajes, distancias, el tiempo de los ancestros, la llegada de los inmigrantes, las transformaciones generadas por la expansión de las relaciones sociales de producción capitalista.

La historia profunda de América, miradas atentas a los quiebres, los conflictos, también la belleza.

El arte, como impulso creativo, vínculo con la tierra en que vivimos y con los pueblos que la habitaron en otros tiempos. Una manera de ver y pensar el territorio, transformado al ritmo vertiginoso del desarrollo de las fuerzas productivas y la concentración económica que generan los agro-negocios.

Comunidades indígenas, comunidades rurales y sus estrechos vínculos con los entramados urbanos, las condiciones de vida de las clases populares, los itinerarios de las familias trabajadoras en la pampa, un espacio complejo, multiforme y contradictorio, marcado por fuertes desigualdades socio-territoriales.

Identidades de los pueblos de una América invadida, conquistada, colonizada, apropiada, negada, mutilada, que resiste, todavía.

Nada es lineal, ni simple, ni homogéneo. El pensamiento ambiental recupera una mirada integral. Mientras tanto, la lógica utilitarista y la visión del desarrollo como una etapa a alcanzar, registra inversiones, tecnologías, mano de obra. Desde una visión que privilegia la competitividad en el mercado internacional, se establecen parámetros para medir el progreso, el retraso, la marginalidad, el valor de la tierra y de la fuerza de trabajo.

Proponemos otras formas de mirar, y pensar.